La nueva era de los burdeles en Tumeremo
A finales del año de 1953, La mayoría de estos históricos burdeles, el cuales hemos reseñado en la presente crónica, cancelaron sus actividades comerciales, algunos debido a que sus dueños emigraron a otros pueblos, y el resto cancelaron sus operaciones mercantiles por múltiples problemas económicos.
A mediados de ese mismo año de 1950, comienza una nueva era en lo que respecta a la comercialización de la profesión más antigua de la humanidad.
Surgen nuevos lupanares en Tumeremo, muchos de ellos con una desenvoltura más exigente en cuanto a la presencia de etiquetados clientes de la vida social tumeremenses.
Razón por la cual se diferenciaban de otros harenes, donde la presencia de clientes era más concurrida, ya que el enlace sexual exigía, un protocolo con respecto a las pautas predeterminadas que imponían algunos burdeles en cuanto al aspecto del cliente.
Es importante señalar que, de acuerdo a la categoría de esas mancebías, la administración protegía una formalidad exigente de cada femenina, la cual tenía la gran responsabilidad y recato al momento de compartir con el cliente.
Dentro de ese contexto histórico, que ensambla el frio afrodisiaco de una noche de lujuria y placer en una caliginosa habitación del Convento o de las Seis de la Mañana, y por qué no decirlo de Kavanayén, burdeles que fueron la antítesis de una época de oro en Tumeremo.
“El Convento”.
Fue fundado a principios del año de 1953, estaba ubicado en todo el centro del que fuera el emblemático hipódromo de Tumeremo, por cierto que esta pista, fue construida por el año de 1932, allí se llegaron a desarrollar extraordinarias carreras de caballos, e inclusive se escenificaban eventos beisbolísticos, entre la novena que representaban los internos de la otrora Colonias Móviles de El Dorado y equipos de Tumeremo, por cierto que el histórico hipódromo ha desaparecido, a consecuencia de una invasión que se adueñó de los predios de lo que fuera el hipódromo de Tumeremo.
El Convento, esta casa de pasividad era considerada como centro especial, único y exclusivo para clientes de alta categoría social, y por consiguiente las femeninas eran elegidas de acuerdo con su beldad.
Muchas damas desfilaron por El Convento. Algunas se hicieron populares dentro de ese ambiente pueblerino, “La Linda”, extraordinaria mujer de un alto quilatege de belleza. Por cierto, que “La Linda”, con el tiempo contrajo matrimonio con un oficial de las FAC.
Durante mucho tiempo ese burdel fue regentado por un señor de apellido Ramírez, hombre ampliamente conocido en Tumeremo. Una noche se protagonizó una trifulca entre un cliente y un sargento de las FAC.
El cliente llevo el 100% de perder ya que, en medio de la pelea, el sargento blandió una peinilla en el rostro de su contrincante, de un planazo le vació el ojo izquierdo, quedando tuerto para el resto de su vida.
El teniente coronel Susarini, comandante del Destacamento Nro. 78, las F.A.C., acantonado en Tumeremo, ordenó la clausura inmediata de El Convento. Mientras que el efectivo autor del hecho fue reubicado a otra plaza.
Por cierto, que al transcurrir el tiempo el efectivo militar, se retiró de las F.A.C., incursionó en la política, y en el año de 1960, y en representación del partido U.R.D., se designó prefecto del Distrito Caroní, convirtiéndose, así como el primer prefecto del entonces distrito Caroní del Estado Bolívar.
Las Seis de la mañana
En la misma línea de categoría especial para clientes de la alta alcurnia social de Tumeremo, comienza sus actividades el burdel conocido como “Las seis de la mañana”. Se inauguró el 26 de enero de 1955, cuyo propietario era el señor Pedro Morales y como administrador Julio Ochoa.
Este lenocinio era considerado único en su estilo. Las femeninas contratadas para desarrollar sus actividades, en su mayoría provenían de cuba y República Dominicana, por lo tanto, gozaban de un trato especial.
Las seis de la mañana, estaba ubicado en el sector El Corozo en la parte derecha de la carretera vieja que comunicaba a Tumeremo con El Callao, dejó de funcionar a mediados del año de 1962.
Kavanayén
El 18 de julio de 1955, es pomposamente inaugurado el Bar Kanavayen. Como dato curioso y de vital importancia para sostener la veracidad histórica, de los hechos reales que acontecieron en ese quehacer cotidiano que ensalza y que motivó la fundación del Bar Kavanayén, se motivó a una competencia entre el dueño de Las seis de la mañana y el fundador del referido Kavanayén.
Comienza una férrea competencia entre ambos personajes, y que por motivos de respeto y consideración obviamos los nombres de ambos personajes y en su lugar utilizamos apellidos ficticios. Es decir que para la inauguración del Bar Kavanayén su propietario contrató femeninas de igual categoría e inclusive una de nacionalidad china y otra alemana, esta innovación logró que el Kavanayén en cuestión de días desplazara comercialmente a Las seis de la mañana. El eco se desbordó en Tumeremo, se escuchaba a los cuatro vientos: ¡llegaron nuevas al Kavanayén!. La clientela se abarrotaba y el local era insuficiente, unos ingerían sus tragos y otros se conformaban a contemplar las hermosas hembras que adornaban los pasillos del Bar Kavanayén.
Las Malvinas y La Luna
Las Malvinas, y La Luna, ambos burdeles se ubicaban en la parte izquierda a 100 metros de la troncal 10, carretera que conduce de Tumeremo a El Dorado.
Las Malvinas eran administradas por su dueño Albis Infante, mientras que La Luna, era regentada por su propietario el señor Diego Cabrera. Frecuentemente Infante y Cabrera, mantenían una ardida competencia, debido a la diversificación y variedades de femeninas de diferentes nacionalidades, cubanas, brasileiras y dominicanas.
Las Malvinas y La Luna, cada quince días relevaban a las damiselas, y de inmediato ingresaba otro grupo de femeninas de diferentes calibres sexuales. Lo que contribuyó para que dichos burdeles se consolidaran, como los únicos en su clase para esa época.
Cuando llegaban nuevas damas, el bisbiseo recorría las calles de Tumeremo, y el ronroneo se escuchaba por todo el pueblo ¡Aja a la Luna llegó material nuevo o viceversa a Las Malvinas llegaron artistas jovencitas!. Y motivado a estos vaivenes, Albis y Cabrera, siempre poseían la competitividad en cuanto a la explotación comercial de la profesión más antigua del planeta.
El Mundo Sideral
El Cometa, La Estrella, y La Luna, lenocinios estos que estaban ubicados en la margen derecha de la carretera que conduce de Tumeremo a El Dorado, y el segundo a la izquierda de la referida carretera, específicamente a la altura del kilómetro 10 de la precitada arteria vial. (Sector Laguna Larga). El Cometa era propiedad de Lola Cabrera, La Estrella de Alberto Gil y La Luna de Diego Cabrera.
Lo cierto es que cuando se producían relevos de damiselas en Las Malvinas y La Luna, la mayoría de esas féminas, solicitaban enganches, bien en La Estrella o El Cometa, donde inmediatamente comenzaban sus actividades eróticas.
Surgen nuevos lenocinios
Luego de transcurrir los años fueron surgiendo otros lenocinios, pero con una baja calidad en cuanto a la prestación de sus servicios. Podemos señalar los siguientes burdeles, igualmente constituyen parte de la historia de Tumeremo, entre ellos podemos mencionar El Merey, Tierra Blanca, El Arco Iris, Valla y Vuelva, (aún funciona, se ubica en el sector La Caratica), La Orchilla, Sol y Sombra, El Caney, El Batatal, El Chimborazo y Las Chaguaramas.
Es necesario acotar que todos estos centros de pasividad ya no existen. Lo cierto es que para muchos queda el recuerdo inolvidable de una noche de trajín, y de un momento placentero de regocijo sexual.









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