Aeropuerto de Ciudad Bolívar
Bolívar, después de Maiquetía y Porlamar, estuvo entre los aeropuertos con mayor número de operaciones de aterrizaje y despegue en los años de 1990.
Autoridades aeroportuarias no creían en 1997 que después de Maiquetía y Porlamar, existiera en Venezuela otro aeropuerto con mayor movimiento operativo de aterrizaje y despegue. En el mes de julio, por ejemplo, se registraron 1.947 operaciones, con un promedio de 62 por día. A veces ese promedio subía, según la temporada, pero Puerto Ordaz moviliza mayor volumen de pasajeros. El fenómeno lo explicaba el hecho de ser la capital angostureña el centro financiero y proveedor de los numerosos campamentos mineros del Sur.
Setenta y cinco aeronaves en el parque y 150 pilotos activos estaban a la vista en el Aeropuerto de Ciudad Bolívar, pero en La Paragua, encrucijada para el transbordo de carga y combustible hacia dichos campamentos mineros, las operaciones de aterrizaje y despegue de avionetas de empresas aerotaxis era igual o superior al que se registraba en el aeropuerto de Ciudad Bolívar.
Llevando la carga por tierra desde Ciudad Bolívar hasta La Paragua, los aerotaxis se ahorran 40 minutos de vuelo. Sin embargo, este aeródromo con 900 metros de pista asfaltada carece de control, no obstante estar autorizado. La única autoridad allí presente por razones de seguridad y de la cual se sirve la supervisión de aeronáutica civil para esos imprevistos, es la guardia nacional. Por falta de personal y de cursos técnicos, el Ministerio sólo ejerce control directo sobre contados aeropuertos.
Empresas de aerotaxis
Los vuelos hacia el interior de Guayana los inauguró Aeropostal en mayo de 1930 con aviones franceses Latécoère 28 que hacían escalas en Upata, Guasipati, El Callao, Tumeremo y Santa Elena, pero no fue hasta partir de 1960, al subir la fiebre y explotación de estas de libre aprovechamiento, cuando comenzaron a operar empresas de aerotaxis. Había, por supuesto, aviones individuales como los de Jimmie Angel y Charles Baughan con los cuales prestaban servicios a comerciantes, exploradores y mineros interesados.
Una de las primeras empresas de aerotaxis fue la TANCA que no debe confundirse con la TACA de Venezuela, a la cual prestó servicios como piloto el capitán Charles Baughan, cuya agencia instalada en 1946, desempeñaba en Ciudad Bolívar J.G. Ortiz Rodil. Cubría la ruta Ciudad Bolívar, San Tomé, Anaco, Barcelona, Maiquetía.
La TANCA era de Marcelo Dos Santos y operaba con aviones Cessna 185 y un Curtis que posteriormente se robó en 1968 siendo Orlando Sindoni. Jefe del Aeropuerto. Dos pilotos norteamericanos hicieron buena oferta a Marcelo y cuando salieron a probar el Curtis, despegaron con rumbo desconocido hasta ahora. Que se sepa, es el antecedente más lejano de la racha de robos y secuestros de aviones que ha estado ocurriendo últimamente.
A la Tanca de Marcelo, quien pereció trágicamente en Guaniamo, le siguieron otras empresas basadas en Ciudad Bolívar, entre ellas, Aeroven, registrada por el Capitán Chaves que operaba con aviones Cessna 185, Dornier de fabricación alemana y D-18.
Este Capitán, al cual le sucedieron sus hermanos en la empresa, se vio seriamente implicado en el atentado contra el presidente de la República, Rómulo Betancourt. Se le acusaba de haber traído desde Nicaragua en un avión Curtis de Ransa la bomba que a control remoto se disparó contra Betancourt en la avenida los Próceres de Caracas y en el que también estuvo implicado un hermano del historiador Horacio Cabrera Sifontes.
Noel Valery, quien había sido Gerente de la Embotelladora Orinoco, fabricante de la Coca Cola, fundada por su Padre en el Paseo Orinoco, probó suerte más tarde metiéndose en el ramo comercial de la aeronáutica. Al efecto, fundó la empresa de aerotaxis Comeravia con aviones Cessna 185 y D-18 Y Dornier. Luego la traspasó al Capitán Rivas López, conocido como «El Abuelo» entre sus camaradas.
Del capitán Reyes Muñóz, quien pereció trágicamente al despegar un avión Baron, en la pista de Puerto Ordaz; Tranaca, de la señora viuda de Dos Santos; Aerocaicara (1988) de José de la Cruz García; Excursiones Canaima (1980), de los Hermanos Jiménez, sólo para turistas; Ciaca, del ingeniero Manuel Silva Figueroa, tiene taller y escuela y tras la muerte de su fundador la regentan sus herederos; Saeta, de Humberto Salicetti, vendida a la Oriental de Aviación con base en Cumaná; Aerotuy, de Peter Boutton, opera desde 1987. De esta empresa dedicada al turismo nacional depende el Campamento Antabare al noreste de la pista de Canaima; Aeroselva, empresa de Boris Valdivieso (1989) y Convalles, la más recientes (1996) de Alberto Vallés Gutierrez.
Lee más acerca del Aeropuerto Nacional Tomás de Heres en Wikipedia
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