Carmen Elena Barreiro y los fantasmas de la casa de piedra

Carmen Elena Barreiro, “La Reina del Arpa”, la conocí, enero de 1987, en el terminal de pasajeros del Aeropuerto. Venía de Caracas a vender la casa de piedra que su padre, nativo de Galicia, había construido en la avenida la Paragua y que según sus inquilinos hubo de abandonar porque de noche los fantasmas hacían espantosos ruidos. Ella no sólo venía a buscar comprador – hasta ese momento imposible -, sino con su música de arpista ahuyentar los espectros que al parecer un inquilino haitiano dejo en los frecuentes rituales de santería. Y si Orfeo fue capaz de calmar las fieras con su lira por qué ella no podría hacer los mismo con esos fantasmas nocturnales de puertas entreabiertas que se baten en un canto de silencio y soledades, como bien decía el poeta Sánchez Negrón.
Y de verdad que esa muchacha que entonces tenía 22 años y estaba en el segundo semestre de estudios internacionales y era además modelo y locutora, tocaba el arpa venezolana desde la infancia, cuando su padre Julio Barreiro formó un grupo musical familiar llamado «Los Hijos de la Casa Grande». El grupo realizó numerosas giras y actuó en programas de televisión durante diez años para promover su cultura y folklore en América Latina, Europa, Islas del Caribe y Estados Unidos.









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