Arturo Sosa, hoy Papa Negro, visitó Ciudad Bolívar en 1987
Entrevistado el 26 de abril de 1987, y publicada en diario El Expreso:
El sacerdote jesuita Arturo Sosa:
La inflación acaba con la calidad de vida de los venezolanos.
Estamos en el umbral de una mayor pobreza colectiva con lo cual puede sobrevenir una peligrosa explosión social.
Ya el Estado no es expresión de todos los consensos sino de todos los conflictos del país.
La diferencia ideológica es la que hace fuerte el pacto AD-Copei.
Doctor Arturo Sosa hijo, director de la revista SIC y del Centro Gumilla.
Venezuela en los próximos años se verá sometida a un proceso tremendo de inflación que deteriorará más la calidad de vida de sus habitantes, cree el sacerdote Jesusita Arturo Sosa, director de la revista SIC y profesor de la UCV, de la Universidad Católica y del Instituto Superior de las Fuerzas Armadas Venezolanas. Sosa es también director del Centro Gumilla, institución creada para el estudio de la realidad venezolana. Con él sostuvimos esta entrevista en la casa de familia de Leonel Jiménez Carupe, una hora antes de cerrar un ciclo de conferencias sobre actualidad y perspectiva económica de Venezuela, organizado por la directiva del Colegio de Abogados que preside la doctora Trina Navarrete de Ron.
Pues bien, la actualidad económica la conocemos, es más la vivimos, pero ¿cuál cree el doctor Arturo Sosa que sean las perspectivas? Él nos aclara que las perspectivas económicas tienen que ver con las perspectivas políticas y que si somos honestos en Venezuela no hay muchas posibilidades de cambio en las relaciones de poder, en virtud de lo cual en los próximos años Venezuela, como hemos dicho al comienzo, se verá sometida a ese proceso tremendo de inflación que deteriorará más la calidad de vida del venezolano que es, dicho sea, como el chivo expiatorio de toda la crisis.
Y eso ¿qué significa? -preguntamos.
-Significa mayor pobreza colectiva, con lo cual puede sobrevenir una peligrosa explosión social. Sosa, a quien se le puede aplicar aquello de que «el hábito no hace el monje» porque viste como un civil común y corriente y hasta se deja crecer los bigotes, hace un poco de historia para darnos a entender que los orígenes de la difícil situación venezolana no hay que buscarlos en el actual gobierno ni en el anterior sino muy atrás, tal vez por la década del 30 cuando todas las fuerzas Políticas convergieron en la necesidad de modernizar la industria utilizando la palanca del petróleo.
Esta política -expresa- se ve fuertemente mareada por la acción del Estado debido a que es éste el que administra las rentas petroleras que posibilita la industrialización capitalista de Venezuela.
El Estado venezolano entonces podía expresar el consenso nacional frente al exterior por cuanto era el defensor de la riqueza de los venezolanos frente a unas compañías extranjeras que la explotaban. De manera que cuando el Estado aumentaba los impuestos a las transnacionales todo el mundo estaba de acuerdo, había consenso nacional aun cuando existiesen divergencias en cuanto a la forma de distribuir las rentas. Así que cuando ocurrió la nacionalización del petróleo, el Estado dejó de ser expresión de ese consenso hacia el exterior porque el Estado pasó a ser simultáneamente productor y distribuidor de las rentas, luego ya no hubo consenso en sí mismo y esto, afortunadamente para el Estado vino a coincidir con una época en que sube mucho la renta petrolera con lo cual las contradicciones se salvan; pero desde hace tres años las rentas petroleras se vienen abajo y entonces ya el Estado no es expresión de todos los consensos sino de todos los conflictos del país.
-¿Podríamos decir que el punto crucial es económico?
-Yo diría que para mí el punto es político pues si hubiera un sujeto distinto de las decisiones políticas, pudiera haber un cambio en política económica, vale decir, si consciente o inconscientemente la política económica no estuviese manejada por representantes del sector externo.
-¿Es el Ministro de Hacienda un representante del sector externo?
-Desde que Venezuela tiene deuda externa los Ministros de Hacienda, como hecho curioso, son banqueros y lo primero que piensa un banquero es pagar y después ver si nos alcanza para comer. En cambio, un deudor que no es banquero pues prefiere retrasar el pago de la deuda lo más posible sin reducir su negocio o calidad de vida en el caso de un país.
-¿Pero se podría presionar para que la política económica fuese en otra dirección?
-Hasta ahora los sujetos políticos en Venezuela han sido AD y Copei dentro de una sociedad débil, muy poco constituida como sociedad civil, donde no hay fuerzas que traten de presionar la política económica en otra dirección.
Si, por ejemplo, aquí hubiera un sector industrial realmente consistente, que pueda crecer y que estuvieran dadas las condiciones para que ahora se diera un proceso de sustitución de importaciones, si este sector fuera importante políticamente, hubiera logrado que esa parte de las divisas que se van para la deuda externa se la dedicará el Estado a la inversión en Venezuela, hubo cambiado completamente el panorama de la vida en Venezuela. Se hubieran creado empleos. Solamente la creación de empleos significa una repartición del ingreso y un aumento de la demanda que a su vez crea incentivos para la producción.
-¿Se está dando o repitiendo aquí lo ocurrido y en otro país?
-El caso venezolano es muy especial porque su modelo de desarrollo ha estado basado en el ingreso petrolero, cosa que no ha sucedido en ninguno de los otros países. Entonces esa característica hace que el crecimiento fuera muy rápido, en un sentido desproporcionado a lo invertido en trabajo y en industria y que también el decrecimiento sea como violento. Además, tiene su particularidad política. En América Latina no hay otro país donde se dé un sistema político como el nuestro. Venezuela tiene un proceso que, si bien desde el punto de vista de indicadores externos se asemeja a otros países, tiene una historia peculiar, es decir, que no es una metida de pata de ahorita sino que hay todo un encadenamiento que nos ha llevado a esta situación.
-¿Ve diferencias entre AD y Copei o son la misma cosa?
-Por parte de los dos partidos ha habido una gran continuidad en la misma política. Algo al respecto muy importante de recordar es que la política democrática venezolana surge de un pacto y se mantiene por un pacto entre los partidos. El Pacto de Punto Fijo significa un programa común de gobierno, es decir, ganara, quien ganara el programa iba a ser el mismo. Si los partidos llegaron en el 58 a tener esa unidad de intereses y de políticas económica y social, pues con matices, eso se ha mantenido durante todo el tiempo.
El que esta se da por el sistema de alianza entre los dos partidos. Entonces, mientras no se cambie eso no se cambia nada tampoco.
-Entonces ¿esa alianza se da a pesar de las diferentes ideológicas?
-Claro. Eso es mucho más fuerte que las diferentes ideológicas. Yo llegaría a decir que la diferencia ideológica es la que hace fuerte el pacto porque el hecho de que haya dos partidos con diferencias ideológicas aparentemente grandes es lo que permite que la unidad tenga consenso social, porque entonces la gente que no tenga conciencia suficiente para ver eso cree que votando por AD castiga a Copei o votando por Copei castiga a AD y en fin de cuentas lo que hace es apoyar La alianza. O sea, el voto AD o Copei desde el punto de la estructura política es igual, más aún, la alternancia de los dos partidos fortalece el conjunto de la alianza.
-¿Podrías explicarlo mejor?
-Me explico, el que haya posibles alternativas dentro de un marco unitario de política económica global, hace que el sistema sea fuerte, que, en la debilidad, por ejemplo, del sistema mexicano que la existencia de un partido único hace que todos los errores del partido único sean los errores del sistema política. En cambio, en Venezuela hay una diferencia entre el sistema democrático y los errores de los partidos, lo que significa que yo puedo echarle la culpa al gobierno de Carlos Andres Pérez o al de Luis Herrera Campíns, pero no al sistema democrático, y, sin embargo, las dos cosas son lo mismo.
-¿Tú crees que seguirá vigente la llamada «Ley del Péndulo»?
-Bueno, hay muchas posibilidades. Yo no lo descarto.
Creo que todo depende de los procesos internos de Acción Democrática y Copei donde se libran luchas encarnizadas. Si Copei llegara a un acuerdo sobre la candidatura presidencial sin traumas internos, puede ganarle las elecciones a AD porque Acción Democrática va a tener que lidiar con el gobierno y el deterioro de la popularidad a causa de la crisis económica y política. Ahora, si Copei llega a una lucha debilitado no va a ganar las elecciones y lo mismo puede decirse de AD.
-¿No crees que ganar depende también del candidato?
-Por supuesto, si AD llega a un acuerdo más o menos pronto y presenta a CAP, tiene chance de repetir.
-¿Por qué no Octavio Lepage?
-Porque CAP tiene más ventaja que Lepage por tener una imagen que viene fuera del gobierno y no del gobierno y porque puede jugar un poco a su imagen anterior, a la nueva Venezuela o a la audacia que tiene como personaje político.
-En Copei ¿crees que Caldera dará paso a Eduardo Fernández?
-Debería darle paso porque ya Caldera tiene su puesto asegurado en el sistema democrático venezolano. Su contribución está hecha y no creo que vaya a ser mejor por que repita. Yo creo en este momento que la experiencia de Caldera, interna y externamente le es útil a cualquier gobierno sea de AD o Copei y al país en general, pero para eso tiene que salirse un poco de la pelea cotidiana. Creo que le haría mucho bien al país que Caldera no peleara esa candidatura. Como proceso histórico de la organización, yo vería que sería muy bueno que fuera Eduardo Fernández el candidato.
-Desde fuera ¿qué visión tienes tú del desarrollo de Guayana?
La visión que uno tiene desde fuera es que hay una desproporción tremenda entre el esfuerzo económico y el esfuerzo social. Lo que ha podido ser un modelo de desarrollo armonizado, integral, ha sido un proceso evidentemente injusto. Yo he estado varias veces en San Félix y es desproporcional la vida entre San Félix y Puerto Ordaz. Creo que Guayana se ha convertido en un ejemplo de lo que no debe ser.
-Sin embargo, sus planificadores la concibieron como ciudad soñada.
-Si ese es el sueño, mejor es despertarse rápido.
-¿Ha continuado creciendo la Teología de la Liberación?
-Yo creo que en América Latina ha habido un crecimiento importante en esa corriente. Hoy en día hay muchísimos miles de cristianos, de religiosos, de sacerdotes e incluso de obispos más comprometidos con las situaciones del pueblo. Esto nos ha llevado a que la Iglesia plantee cosas distintas a las que planteaba en el pasado.
-¿Por qué las agencias internacionales ya no hablan como antes de la Teología de la Liberación?
-Porque se les cambió de bando el Papa.
Lee más acerca de Arturo Sosa Abascal en Wikipedia
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