El palmito
Divino espárrago de los Guaraúnos que ahora obsequian las mejores mesas.
Mucha gente pobre y de la clase media conoce poco o nada del Palmito. Pero si usted le pregunta a un indígena guaraúno o del Amazonas le dirá lo mismo que cualquier fino gastrónomo o cliente de la buena mesa. Le dirá que es un cogollo de palma tan tierno como los ingredientes del mejor antipasto.
La verdad es que, en conserva, como se procesa ahora en las húmedas y anegadizas tierras de los guaraos, allá en el Delta del Orinoco, se parece a los famosos espárragos que también son tallos comestibles, sólo que mundialmente más conocidos y por lo tanto, con una demanda mayor.
Los indígenas deltanos lo llaman yabakaba; Manaca, los de Cuba y Honduras; y Manaco los de Guatemala.
Pertenece a la misma familia palmácea del Moriche, que es el árbol de la vida de los indígenas del Orinoco.
El palmito es una planta esbelta delgada como de 5 a 6 metros de altura y se regenera por semillas en zonas húmedas y anegadizas como Delta Amacuro y Amazonas donde se localizan inmensas plantaciones silvestres que han llamado la atención de los industriales que ahora desde Tucupita se dedican a su explotación y procesamiento en conservas para el consumo nacional y la exportación.
La planta forma macollas de ocho a doce guías por unidad que asegura estabilidad por áreas de explotación. De cada guía se extrae el cilindro del cogollo al tamaño de treinta centímetros que es la porción comestible, procesada mediante cocción y sumergida en unos compuestos químicos para enlatarse. También se aprovecha en forma natural mezclada con legumbres y hortalizas o individualmente con mayonesa o salsa.









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