Casa del Congreso de Angostura, el comején hacía estragos
Milagros Figueroa, pariente de aquel poeta y médico famoso Luis Felipe Vargas Pizarro, de quien conserva documentación literaria del siglo pasado que bien pudiera reproducir el Centro Literario de la UNEG, así como las obras de Ramón Isidro Montes que le ha facilitado, Leopoldo Villalobos, generoso colega que siempre estuvo sumergido en un mar de libros y periódicos en su residencia de Puerto Ordaz. Milagros Figueroa, amable y risueña, quien dirige o dirigía el centro cultural del sector Universidad de la zona del hierro, solía venir a Ciudad Bolívar para realimentar su memoria con tantas cosas valiosas que la conectan con el pasado, y recientemente cuando estuvo, me llamó desde Puerto Ordaz para ponerme al tanto de que el «sándalo» del patio de la Casa del Congreso de Angostura estaba siendo atacado por el comején, por ese insecto que se ha convertido en el peor enemigo de los inmuebles del casco histórico de la ciudad.
Pero no es sándalo; común y erróneamente sé ha dicho que es un sándalo por lo oloroso de su corteza y hasta las mismas guías fallan en ese sentido, pero fuentes hemerográficas del siglo pasado afirman lo contrario cuando informan que el presidente del Estado, general José Miguel Bermúdez Grau, comisionó a los doctores José Tadeo Ochoa y José Félix Armas para comprar árboles en Las Antillas; con los cuales ornamentar la Plaza Bolívar y fueron traídos tres bálsamos, de los cuales sólo quedaba el de la Casa del Congreso de Angostura; uno de Manzana del Diablo (Solanum mammosum); varios de caoba (Swietenia macrophylla) de Santo Domingo, así como un ciprés (Cupressus), higuerones (Ficus citrifolia), acacias y lirio africano (Agapanthus africanus).
Como vemos, no se trata de sándalo (Santalum album) sino de bálsamo (Myroxylon balsamum) de origen en Tolú en la costa Caribe de Colombia. Desde allí se comercializó y se dio a conocer y se hizo muy popular por sus propiedades y pasó a ser parte de la farmacopea de la época, pueden alcanzar alturas de hasta 50 metros. Según nuestro ilustre botánico Leandro Aristeguieta el árbol en el patio de la Casa del Congreso de Angostura es bálsamo, sembrado allí en 1885. Lo ingrato es que ese árbol tan espigado y aromático en su tronco leñoso, tenía un huésped maldito: el comején. Desde hacía tiempo venía siendo atacado por este insecto, al igual que el roble que está a su lado.
Pero cuando Milagros Figueroa hizo su recorrido no sólo este entuerto o agravio a la venerable casona observó, abismada y perpleja, sino que visitó el Cementerio Protestante y comprobó que ya no está allí, que desapareció a pesar del «celo» de los celadores, la gigante placa de bronce donde se hallaban grabados los nombres de las personalidades angostureñas del siglo pasado que hicieron posible este cementerio anexo, en vista de que las autoridades de la Diócesis no aceptaban que se enterraran en el Cementerio Católico los difuntos que en vida profesaron religión distinta.
Observó también o le informaron que la Casa del prócer Juan Bautista Dalla Costa, hoy propiedad de la Familia Constati, estaba en venta. Al final, creo la donaron para que la gobernación le diera un destino más cónsono con la cultura. Esta casa ubicada en la Calle Constitución no sólo es valiosa porque en ella haya nacido y fallecido el prócer civil Juan Bautista Dalla Costa Soublette, uno de los gobernadores más progresistas de Guayana, sino por su línea arquitectónica referencia del siglo pasado.
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