La laguna y el jardín botánico
Para bien o para mal, la vida del angostureño siempre estuvo de algún modo vinculada a La Laguna que mora casi en la falda del casco urbano por la parte oriental. Desde la fundación o traslado de la capital se hablaba de ella.
Para mal, durante la estación de verano que estancaba las aguas con su secuela de plagas y malos olores. Para bien, durante la estación lluviosa que renovaba las aguas y la integraba agradablemente con su vegetación autóctona a un paisaje que el citadino prefería contemplar desde el Paseo El Porvenir o, todavía mejor, desde lo alto de la Fortaleza El Zamuro.
Afortunadamente, el “para mal” ya le dio paso absoluto al “para bien” porque La Laguna del Porvenir, aunque en el curso de un proceso largo que cubre varias gestiones gubernamentales, fue saneada y totalmente recuperada para un Parque en el cual está integrado el Jardín Botánico del Orinoco, la obra soñada de Leandro Aristeguieta, quien estuvo al frente, apoyado por la Sociedad de Amigos del Jardín que conformaban Eduardo Jahn, Paúl Von Bürén, Horacio Cabrera Sifontes, Pilar Gascón, Marco Tulio Cardozo y Américo Fernández.









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