El príncipe de las tinieblas
Drácula, personaje tenebroso de novelas y películas que emociona y asusta a los niños, existió de verdad.
Se llamaba Vlad Drăculea, nacido en 1431, fue príncipe de Valaquia entre 1456 y 1462. Es considerado uno de los gobernantes más importantes de la historia de Valaquia y héroe nacional de Rumanía.
El sultán otomano Mehmed II invadió Valaquia durante el reinado de Vlad y reconoció a Basarab Laiotă como príncipe de Valaquia. Las tropas húngaras y moldavas ayudaron a Drăculea a que Basarab Laiotă abandonara Valaquia en noviembre de 1476. Basarab regresó con el apoyo otomano a finales de aquel año. Vlad murió enfrentándolo en las cercanías de Bucarest antes del 10 de enero de 1477. Los otomanos cortaron su cadáver en pedazos y su cabeza se envió a Mehmed II.
Se desconoce el lugar de su entierro. Según la tradición popular (que se registró por primera vez a finales del siglo XIX), Vlad fue enterrado en el Monasterio de Snagov. Sin embargo, las excavaciones realizadas por Dinu V. Rosetti en 1933 no encontraron una tumba debajo de la supuesta «lápida sin marcar» en la iglesia del monasterio.
A Drácula, (en el antiguo rumano, Dracul también significa ‘Diablo’), lo pintan como un hombre fornido, de aspecto cruel y terrible, con una nariz larga y recta, rostro afilado y rojizo en el que sus enormes ojos verdes estaban enmarcados por espesas cejas negras.
Sus súbditos o gobernados no lo llamaban como él mismo se bautizó “Drácula” sino “Țepeș” que significa “empalador” (torturador), dado que su sadismo consistía en empalar (ensartar en un palo) a quien lo contradecía. Se calculan en decenas de miles las personas empaladas durante su reinado en el principado de Valaquia, hoy parte del territorio fronterizo de Bulgaria.
Mito del vampiro
Las historias sobre Vlad lo convirtieron en el gobernante medieval más conocido de las tierras rumanas en Europa. Sin embargo, Drácula de Bram Stoker, que fue publicado en 1897, fue el primer libro en hacer una conexión entre Drácula y el vampirismo. Stoker atrajo su atención hacia los vampiros chupadores de sangre del folclore rumano por el artículo de Emily Gerard sobre las supersticiones transilvanas (publicado en 1885). Su conocimiento limitado sobre la historia medieval de Valaquia vino del libro de William Wilkinson titulado Account of the Principalities of Wallachia and Moldavia with Political Observations Relative to Them, publicado en 1820.
Según Elizabeth Miller, «Stoker no sabía mucho, aparentemente, sobre Vlad el Empalador; ciertamente no es suficiente para que digamos que fue la inspiración para el conde Drácula». Por ejemplo, Stoker escribió que Drácula había sido de origen sículo solo porque conocía tanto las campañas destructivas de Atila el Huno como el supuesto origen huno de los sículos. La fuente principal de Stoker, Wilkinson, quien aceptó la fiabilidad de las historias alemanas, describió a Vlad como un hombre malvado. En realidad, los documentos de trabajo de Stoker para su libro no contienen referencias a la figura histórica. En consecuencia, Stoker tomó prestado el nombre y «fragmentos de información diversa» sobre la historia de Valaquia al escribir su libro sobre el conde Drácula.









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