Matrimonio del Mariscal De Ayacucho
Siendo Presidente de Bolivia, el General Antonio José de Sucre, se casó por poder, en la ciudad de Quito con Mariana Carcelén y Larrea, Marquesa de Solanda. De esa hidalga ciudad de Pichincha, capital del Ecuador también salieron Manuelita Sáenz, amante del Libertador y Mercedes Jijón, esposa del general Juan José Flores.
La Marquesa de Solanda era una mujer aristocrática, encantadora y frívola. Sucre se casó con ella después de seis años de amores y de ausencia. Lo hizo ya cuando quiso retirarse a la vida privada para descansar de los altibajos y zozobras de la guerra. Estaba bastante pobre cuando eso. Tanto así, que en una carta que dirige al Libertador, le dice “Una buena suerte me pone fuera del caso de los generales de Napoleón, de quienes se decía que después de ricos no querían trabajar. No cuento para vivir más que con lo que tiene mi futura mujer, y estoy contento. Ella me dará el pan y yo le daré honores que me ha dado la guerra, porque aún renunciaré a los títulos”.
Para el matrimonio, Sucre compró en Quito la histórica Mansión Carcelén y ordenó algunas adecuaciones en la casa incluyendo el uso del color azul real para resaltar las molduras de los patios interiores, razón por la que la gente empezó a llamarla “Casa Azul”. Es una elegante mansión colonial, esquinera y de dos pisos, que había pertenecido al Marqués de Villa-Rocha y hoy en día es el Museo Casa Sucre. Entre esta mansión colonial y la hacienda de Chisinche, propiedad rural de la Marquesa cerca de Machachi, discurren los últimos días del vencedor de Ayacucho. Sembrando y leyendo los libros de su predilección, yendo alguna vez más que otra a fiestas, visitas y paseos con la hermosa marquesa y mariscala.
Un año después tuvo su única hija: Teresita, la cual motiva esta expresión en una carta a Bolívar: “Mi mujer ha parido el 10 de este mes, desgraciadamente me ha dado una niña, en lugar de un soldado que yo quería para la patria”. En junio de 1830, la Marquesa de Solanda quedó viuda: Sucre se había asesinado en la espesa montaña de Berruecos. Entonces se casó con el disoluto y donjuanesco general Isidro Barriga. La hijita de Sucre murió de afecciones estomacales, una causa común entre los niños de la época, aunque existen versiones en las que se culpa directamente de la muerte de la niña al General Isidoro Barriga (segundo esposo de la Marquesa) quien jugando un día con ella, la habría lanzado desde el primer piso de la casa muriendo ella de un traumatismo craneal, aunque esta versión ha sido desmentida por miembros de la familia Carcelén.









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