Mártires y heroínas venezolanas
Son todas las que padecieron la larga y cruenta guerra de Independencia, pero entre ellas con mayor autenticidad las que asumieron posiciones extremas ante el enemigo.
No sólo los hombres lucharon en la guerra de la emancipación venezolana. También a su manera, pero con igual fervor patriótico, las mujeres, llegando muchas de ellas por su comportamiento y acción al martirio y al heroísmo.
Absorbida plenamente por el proceso independentista, la mujer estuvo presente, alerta y activa en los momentos difíciles, sobresalientemente, las esposas, novias o amigas de los oficiales patriotas. Contra ellas los realistas en armas no cesaron en descargar la furia de su impotencia.
Josefa Joaquina Sánchez, Extraordinaria mujer nacida en La Guaira en 1765 esposa de José María España, conocida como «La bordadora de la primera bandera de Venezuela» sufrió cárcel durante ocho años los realistas sospechaban que Jose Maria España estaba escondido en su casa y estas sospechas se hicieron evidentes cuando notaron que Josefa Joaquina estaba embarazada, en un interrogatorio le aseguraban que su esposo estaba en el país, si no ¿cómo estaría en ese estado de gravidez? que confesara y arriesgando su honor exclamó ¿es que acaso en La Guaira solo Jose Maria España preña?….. finalmente se confinó a Cumana donde muere en 1813.
Eulalia Ramos Sánchez, nativa de Tacarigua de Mamporal. El año 1813, Eulalia se encontraba en la clandestinidad, ocultándose de los españoles; tan pronto como Simón Bolívar ocupó Caracas, un familiar de Eulalia la traslada a la ciudad; encontrándole refugio seguro en el hogar de la familia Buroz. De ahí toma el apellido de dicha familia con la intención de despistar su ubicación real, ya que para la fecha estaba comprometida con la resistencia. En 1816 conoce al coronel inglés Charles Chamberlain, edecán del General Bolívar. El 7 de abril de 1817 el Ejército Realista ocupó Barcelona, al ser golpeada por un oficial español, el cual le propone renunciar a la causa independentista a cambio de permanecer viva ella toma la pistola del cinturón del español y le dispara en el pecho al tiempo que grita «¡Viva la Patria!… ¡Muerte a los Tiranos!». Así el resto de los soldados utilizaron sus armas para acabar con la vida de Eulalia.
Luisa Cáceres, caraqueña, esposa del general margariteño Juan Bautista Arismendi, presa en el Castillo de Santa Rosa, días antes de dar a luz, y expulsada a España tras negarse a delatar a su esposo.
Juana Ramírez, conocida como «La Avanzadora», humilde mujer de Chaguaramas que se ganaba la vida lavando ropas, se puso a la cabeza de un grupo de mujeres de su temple para curar las heridas de los caídos durante la Batalla de Maturín en 1813. Al final cavó trincheras y disparó los cañones que abandonaron los artilleros muertos.
Teresa Heredia, nacida en Villa de Ospino en 1787, Patriota independentista venezolana, sufrió como muchas mujeres las consecuencias de la Guerra por la emancipación, perdió a sus padres y otros familiares al ser asesinados por estar con la causa de la independencia. Comprometida con la gesta revolucionaria, se apresó, sufriendo maltratos, entre otras cosas al escarnio público para que fuese objeto de burlas, fue condenada a expulsarse de Venezuela.
Ana María Campos, zuliana de los puertos de Altagracia, desde muy joven casi niña colaboraba en la organización de los patriotas, luchó contra el último gobernador español Francisco Tomas Morales de quien predijo » ¡Si Morales no capitula, monda!» Por estas palabras fue detenida montada sobre un asno y azotada públicamente.
Cecilia Mujica, de San Felipe, conocida como «La Mártir de la Libertad» era hija de del realista Martin de Mujica de familia acomodada y prometida del joven español Henrique de Villalonga con quien compartía las mismas ideas revolucionarias
Muere su padre como una de las muchas víctimas del terremoto de 1812 y a partir de aquel momento Cecilia se convierte en una de las más audaces propagandista de las ideas emancipadoras, encendidos boletines clandestinos son distribuidos por Cecilia en la ciudad de San Felipe
El gobernador de San Felipe el teniente realista Don José Millet hace levantar un cadalzo como contrapeso al decreto de guerra a muerte dictado por Bolívar en 1813 es justo en ese mismo año que es sentenciada de antemano a morir fusilada.
Consuelo Fernandez desafió públicamente al coronel realista que ocupaba La Victoria al negarse a sus cortejos, le interceptan una carta enviada a su hermano donde le anunciaba la pronta ocupación de aquella ciudad por José Tomas Boves para que lo advirtiera al general José Félix Rivas, por esta razón y el desprecio al coronel realista es condenada a muerte y fusilada a los 17 años.
Luisa Arrambide, guaireña, nace en la Guaira en 1798 hija de Don Javier de Arrambide -acusado de asociarse a la conspiración de Gual y España- y Doña Petronila Roldan
En su residencia bajo el pretexto de fiestas, reuniones musicales, tertulias literarias y conversaciones intelectuales donde en alguna de ellas hicieron presencia Simón Bolívar y Tomas Montilla se organizan clandestinas organizaciones a favor de la emancipación y futuros planes a ejecutar de los patriotas.
Estos festejos culturales atraen el odio realista y Luisa Arrambide es condenada a azotarse públicamente hasta perder el conocimiento en la plaza de San Juan (hoy plaza Capuchinos) se comenta que soportó el castigo sin derramar una lagrima.
Luisa Arrambide se casa con Tomas Pacanins y emigra a Puerto Rico donde tuvo cinco hijos y muere a la edad de 28 años, en su lecho de muerte fue atendida personalmente por el doctor José María Vargas en el año de 1825.
Josefa Camejo, falconiana, sobrina de Monseñor Talavera y Garcés, Obispo de la Diócesis de Guayana, se puso al frente de 300 esclavos para intentar desalojar a los realistas de Coro y el 3 de marzo de 1821 le tocó leer el manifiesto que declaraba libre la Provincia de Falcón.
María del Carmen Ramírez, trujillana, que puso a disposición de la causa de independencia todos sus bienes y fortuna. En una de sus casas se reunió el Congreso del Rosario de Cúcuta una vez que dejó de funcionar en Angostura. Fue prisionera de los realistas en Bailadores y rescatada más tarde por un piquete de Caballería enviado por el Libertador desde Pamplona.









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