José Martínez Barrios
Correo del Caroní Ciudad Guayana, jueves 13 de junio de 2002
Punto y Cero
Mimina Rodríguez Lezama
El pintor José Martínez Barrios, quien pese a su grandeza onírica cayó abatido por la tempestad, entre la opulencia bestial de la ignorancia, ajena a los poderes creativos de su obra. Soporte fotográfico Lic. Américo Fernández
Canto a mí mismo
(Fragmento)
Walt Whitman
Con estrépito de músicos vengo,
con cornetas y tambores.
Mis marchas no suenan
solo por los victoriosos,
sino para los derrotados y los muertos también.
Todos dicen: es glorioso ganar una batalla.
Pues yo digo que es tan gloriosa perderla.
¡Las batallas se pierden
con el mismo espíritu que se ganen! ¡Hurra por los muertos!
Dejadme soplar en las trompetas
recio y alegre, por ellos.
¡Hurra por los que cayeron,
por los barcos que se hundieron
en la mar,
y por los que perecieron ahogados! ¡Hurra por los generales
que perdieron el combate
y por todos los héroes vencidos
Los infinitos héroes desconocidos valen tanto como los héroes más grandes de la historia.
Milenio agudizando las interrogaciones:
Jesús Soto guarda reposo en París por una intervención quirúrgica. ¡Cuánto te ama tu río con su intransferible penetrable azul abriendo los mensajes de «Las Siete Cabrillas» donde nos manifiestan que el artista cumplió año el pasado 5 de junio y se intervino el pasado viernes! Soto es prodigio y esperanza para el arte y los artistas de Guayana.
Trazo con emoción la grata nueva de que el pasado 4 de junio, TVGuayana. Pródigo ateneo visual de esta región donde su imagen es pionera de fe, reabrió su espacio para la esperanza de un pueblo que abatido le aguardaba para la resurrección de sus caminos. ¡Salve Señora de la fecunda orientación!
Como nos complació ver crecido en su gestión de locutor protocolar al actor Pedro Fajardo, fruto del huerto y fecunda sementera del profesor Araya en esta casa. ¡Gracias muchacho por tu trabajo y tu lealtad!
¿Qué nos está pasando? En nombre de la vida y la muerte suplico una respuesta para esta asfixia de sarcófago y fusil retantes al conjuro del hombre destruyendo a los hombres. ¡Ya no me siento ciudadana! Visto de nuevo la inocencia de la guarura y el candil del primordial abuelo. Jamás renegaré de los instintos primarios del reptil. No podemos talar al roble sin responder a los conjuros del guijarro aportándonos el caminito donde Aquiles Nazoa convocó a los conejos para la boda de la hormiga con la flor.
Desde esta soledad intento atravesar los ríos para alcanzar los rumbos del Tepuy sabana adentro, fortalecida en los metales del pájaro campanero o el arrendajo columpiando sus nidos del bejuco al reto de soles y cascadas. Solicitamos un gramo de reflexión por Venezuela: Punto y Cero lo afirma.









Comentarios
José Martínez Barrios — No hay comentarios
HTML tags allowed in your comment: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>