Américo Fernández, la pasión de investigar
Revista Esencia
-Carlia Barreto Noriega-
-Fotografía de Clement Díaz
Esencia: ¿Qué lo motivó a ser cronista?
Américo Fernández: Yo soy cronista porque soy periodista. Llegué a ser cronista por la vía del periodismo, puesto que como bien lo acierta el académico de la lengua, Alexis Márquez Rodríguez «la narración histórica tiene bastante analogía y se relaciona mucho con la periodística. Ambas se nutren, al efecto, de la misma materia prima, cual es el suceso real, el hecho acontecido. Y en cuanto a la técnica también presenta ciertas semejanzas».
E.: ¿De no ser cronista a qué se hubiese dedicado?
A.F.: Querrá decir de no ser periodista y cronista ¿a qué se hubiera dedicado? A cualquier ramo de las ciencias humanísticas, siguiendo posiblemente la línea de mi padre que fue maestro de escuela y mi abuelo que fue abogado y Gobernador de Nueva Esparta.
En su haber, cuentan 25 años de experiencia como corresponsal en Bolívar para el diario El Nacional, 10 años escribiendo reportajes para la edición dominical del Correo del Caroní, 10 años en el cargo de diputado a la Asamblea Legislativa y 20 libros publicados entre los que destacan: Ciudad Bolívar a grandes rasgos, Cronología de Venezuela, Cronología del estado Bolívar y El Dorado un mito hecho realidad. Actualmente, lleva tres años escribiendo crónicas de los sucesos más importantes del siglo XIX, XX y lo que va del siglo XXI para el diario El Luchador.
E.: ¿Qué significa para usted este oficio?
A.F.: Significa lo que ya dijo en cierta ocasión el periodista de El Nacional y Cronista de Coro Misael Salazar Leydenz que el cronista es un «explorador que afianza la identidad, investiga el presente y el pasado y su legado es tesoro valioso para el futuro».
Siempre periodista
A sus 67 años, Américo continúa con la misma pasión que caracterizó sus primeros años de trabajo. Su dedicación y amor por la tradición histórica, política y cultural del estado que lo adoptó continúan creciendo.
Aunque ya no ejerce el diarismo como al principio, Américo sigue siendo un periodista minucioso, que va más allá de lo obvio. Le apasiona la lectura, la escritura, los viajes y la investigación de personajes y hechos de interés social y cultural; muestra de ello es su rincón de trabajo, un lugar mágico lleno de libros por doquier, reconocimientos y fotos que relatan de forma silenciosa su trayectoria, que son testigos de su diario trabajo, de su pasión por investigar.
E.: ¿Cuáles personajes y/o momentos de la historia no podrá olvidar? Y ¿Por qué?
A.F.: Los momentos de la historia imposible de olvidar son aquellos por mí vividos o de los cuales fui testigo a través del ejercicio profesional. Me refiero a la historia contemporánea regional y nacional a partir del movimiento cívico militar que derrotó a la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958.
Ejercí la política en el estado Bolívar y durante diez años fui diputado a la Asamblea Legislativa y su presidente en 1963. Como presidente de la Legislatura aparezco al lado de Rómulo Betancourt colocando la primera piedra del Puente Angostura sobre el Orinoco.
Como periodista llegué a entrevistar, individualmente, a los presidentes Raúl Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Jaime Lusinchi, Luis Herrera Campíns, personajes de la historia reciente imposible de olvidar bien por sus ejecutorias o por haber tenido trato directo con ellos, especialmente con el gran tribuno y líder político Jóvito Villalba del que poseo cartas.
De la Primera República, admiro a Miranda, de la Segunda República que culmina con la Gran Colombia, admiro a Bolívar, a Sucre y a Piar y a la Venezuela que viene desde 1830 a 1900, José Antonio Páez y José María Vargas.
Américo Fernández es uno de los hijos adoptivos más sobresalientes de Ciudad Bolívar, destacándose en el campo político, social, intelectual y cultural. «Este servicio», como él mismo lo define, es producto de la atracción que siempre ha sentido por «su historia, sus cuentos interminables, los mitos cosmogónicos de sus indígenas, sus leyendas ancestrales, su encantadora morfología, configurando una suerte de ‘pequeño burgo medieval’, su tipología arquitectónica, su gran frente de agua y otros valores no suficientemente conocidos o divulgados». Elementos que han impulsado esa peculiar pasión por investigar.
Este margariteño, proviene de una familia numerosa de catorce hermanos, la cual se ha caracterizado por estar conformada por intelectuales y profesionales, quienes se enseñaron a ser independientes e intuitivos de su vocación natural. Aun así, para Américo su familia es «una fuente de afecto y apoyo emocional».
Además del amor familiar, Américo siempre estuvo rodeado por personas dedicadas a la ciencias humanísticas e intelectuales lo que le sirvió de ejemplo para su vida profesional.
Décadas inolvidables
En 1991 egresó de la Universidad Central de Venezuela, como Periodista en el grado de magna cum laude. Sin embargo, ya llevaba varias décadas ejerciendo este oficio que le permitió ser testigo de hechos transcendentales de la historia venezolana y bolivarense.
Este periodista, cronista y escritor compartió aquellos primeros años de oficio, en la década de los 60, con periodistas de la talla de Miguel Otero Silva, José Ramón Medina, Eleazar Díaz Rangel y Oscar Yánez, que luego se destacaron en el ramo de la literatura y la investigación.











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